¿Eres de los que regala ropa? Hazte un favor y dedícale 3 minutillos a este artículo… Tal vez esté en tu mano cambiar muchas cosas.

¡FELIZ NAVIDAD Y PRÓSPERO AÑO NUEVO!...

FAST FASHION = FAST CLIMATE CHANGE

17 DICIEMBRE 2019

Llegadas estas fechas navideñas de excesos, y tras el fracaso de la COP25, sería bueno gastar con responsabilidad…

El consumidor promedio ahora está comprando un 60% más de ropa que hace 20 años. ¿Por qué? ¿Es de peor calidad? ¿Nos cansamos más rápido? ¿Se pasa de moda antes que la de hace 20 años?

La fast fashion hace que salir de compras sea más barato…porque la factura se la pasan al planeta. A priori el precio parece más bajo. Producir grandes lotes de ropa puede ahorrar dinero, pero si no se vende todo, esto genera desperdicio. Alentar a los compradores a comprar con demasiada frecuencia hace que se deshagan de ropa “vieja” que, estando en buen estado, acaba en los vertederos incinerada.

Además, la velocidad de producción de este tipo de ropa hace necesaria la utilización de materiales o algún proceso muy poco friendly con el planeta. Por ejemplo, los tintes naturales y poco contaminantes necesitan más tiempo de secado y además son más caros que los que destruyen los ríos.

rio contaminado fast fashion
Río contaminado en China por los tintes de una fábrica de ropa aguas arriba.

Si nos preguntamos cuál cuesta menos a nuestro bolsillo, evidentemente la fast fashion es la respuesta. Pero si simplemente nos preguntamos ¿cuál cuesta más? Otros factores entran en juego:

– ¿Cuánto vale contaminar 1.000L de agua de los ríos?

– ¿Cuánto vale utilizar materiales que no son biodegradables?

– ¿Cuánto valen las toneladas de CO2 emitidas que no se habrían expulsado con una prenda sostenible?

– ¿Cuánto valen las horas de trabajo de una persona en un país desarrollado fabricando mi nueva camiseta? ¿3 céntimos?

Hay demasiados ojos puestos en el mundo de la aviación, porque ¡oye! Contaminan un montón. Solo los aviones representan entre el 1-2% de emisiones globales, efectivamente es una barbaridad. Pero que sepas que la industria de la moda es responsable del 10% de las emisiones globales, más que la aviación y el transporte marítimo juntos.

 No queremos hacer un boicot al mundo de la confección, todo lo contrario, lo que ayudaría a reducir estas emisiones es que los consumidores valoren la calidad

No queremos hacer un boicot al mundo de la confección, todo lo contrario, lo que ayudaría a reducir estas emisiones es que los consumidores valoren la calidad. Comprando ropa que dure estamos ayudando verdaderamente a nuestro planeta. ¿Y si se pasa de moda? Hay mil trucos en internet para reciclar ropa o darle un nuevo aspecto. De todas formas, también hay empresas que, preocupadas por esto de la fast fashion, están intentando producir ropa que no se pase de moda. El objetivo de Patagonia es que tus nietos se quieran poner tu ropa porque está debuti, sigue molando, renta la vida, es guay, flipa, o como se diga dentro de 70 años.

Lo bueno es que las marcas están reaccionando por voluntad propia, y a otras no les queda más remedio. Las primeras están consiguiendo aumentar sus beneficios ya que han adquirido parte de la demanda de su competencia. El impulso que necesitan las marcas para volverse sostenibles es una fuerte demanda de los consumidores, esto las obligará a cambiar si quieren sobrevivir en el mercado.

Y si necesitamos a la fuerza cambiar nuestro armario porque sino nos empiezan a dar tics nerviosos y echamos espuma por la boca, están surgiendo apps que permiten intercambiar tu ropa en una tienda: llevas lo que no quieres y te llevas lo que quieres. Pruébalo antes de decir “qué asco!”. Otra opción son los armarios compartidos, como Rent the Runway, para que siempre puedas estar renovando tu ropa pagando una cantidad mensual, nunca llegas a ser dueño de la ropa pero ¿y qué?

Algo que aún no hemos comentado es que la moda rápida tiene un margen más pequeño por prenda y, en general, esto fomenta la desigualdad y la pobreza.

Empresas como The North Face han plantado nuevos bosques para compensar las emisiones de carbono. Y muchas otras están manos a la obra para convertirse en organizaciones CO2 Neutral. Depende de nosotros, los consumidores, hacer que más empresas se unan al movimiento #CO2Neutral.