Entre el siglo XV y el XIX Castilla fue deforestada, se perdió casi toda la masa forestal que la cubría.

Existen unos cuantos estudios que demuestran qué fue lo que provocó un cambio tan radical en Castilla, cuál fue la causa de la deforestación. No se debió a ninguno de los muchos pueblos que han invadido la Península, ni tampoco a la construcción de la Armada Invencible.

Hasta la creación de El Honrado Concejo de la Mesta (1273-1836) por Alfonso X, conocido vulgarmente como “La Mesta”, la superficie de Cast

AY... PERO QUÉ BIEN NOS VENDRÍAN ESTOS ÁRBOLES AHORA

LA MESTA Y LA DEFORESTACIÓN EN CASTILLA

31 DICIEMBRE 2019

La trashumancia consiste en el movimiento del ganado de forma artificial y organizada hacia zonas en las que abunda el alimento.

Entre el siglo XV y el XIX Castilla fue deforestada, se perdió casi toda la masa forestal que la cubría.

Existen unos cuantos estudios que demuestran qué fue lo que provocó un cambio tan radical en Castilla, cuál fue la causa de la deforestación. No se debió a ninguno de los muchos pueblos que han invadido la Península, ni tampoco a la construcción de la Armada Invencible.

Hasta la creación de El Honrado Concejo de la Mesta (1273-1836) por Alfonso X, conocido vulgarmente como “La Mesta”, la superficie de Castilla estaba prácticamente cubierta por bosque: encinas, sabinas, jaras, enebros, etc.

Desde antes de la “visita” de los romanos, en la Península ya se estaba creando un conocido mercado de lana. Esta primera lana la producía la oveja churra. Posteriormente se introdujo desde el norte de África una oveja que producía una lana de mayor calidad: la merina.

¿En qué consistía La Mesta?

Nació como una asociación gremial, y con el tiempo se convirtió en el gremio más poderoso de todos. La lana merina era uno de los productos más importantes que se exportaban a Europa, y por eso la Corona dio privilegios a aquellos que la producían. Tan importante era en la economía que se prohibió la exportación de oveja merina fuera de España para mantener así el monopolio de la cotizada lana, pero nunca se decidió avanzar en la industria textil, pues se creía poco rentable. Fueron nuestros vecinos de Inglaterra y Flandes quienes más lana merina compraban para tejerla.

Tenían tanta influencia que se facilitaron enormes cañadas, de 75 metros de ancho, como autovías de la época, para que los pastores pudiesen llevar sus reses desde el norte hasta el Sur y viceversa. La cañada más transitada era la que pasaba por Segovia, que iba desde Navarra hasta el valle del Guadalquivir.

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Cañadas más transitadas por los trashumantes

A su paso por las ciudades se organizaban mercados en los que los pastores vendían sus productos. Por lo que esta trashumancia generaba muchos más puestos de trabajo que el de pastor.

La gran deforestación

La deforestación se agrava especialmente en la época de los Reyes Católicos cuando, para financiar el final de la reconquista, cargan con impuestos a los hermanos de la mesta, es decir, a cualquier persona con ganado trashumante. Este aumento en los impuestos disminuía la rentabilidad del negocio, por lo que se veían empujados a encontrar más pastos para alimentar a más ganado.

Aun así, el negocio de La Mesta estaba claro que iba bien, al menos a unas cuantas personas, pues parece ser que un trozo muy gordo del pastel (16% aprox) se repartía entre menos de 300 personas. Estas personas representaban el 0,1% del total de trabajadores del gremio.

Aproximadamente en el año 1780, según el Catastro de la Ensenada, se calcula que existían en España 18.687.050 cabezas lanares, frente a los 10.268.110 habitantes que tenía España por aquel entonces, según el censo de Floridablanca.

Todas estas reses necesitaban enormes cantidades de alimento y, como no podía ser de otra manera, recurrieron a la explotación del suelo para obtener el pasto. La naturaleza es sabia, y sabe como protegerse de la erosión, por eso, cuando se tala un bosque surge casi instantáneamente un forro de hierbas que cubren el suelo. Este forraje crece a modo de cicatrizante, pues es capaz de crecer mucho más rápido que un árbol o un arbusto, y si lo dejamos, al cabo del tiempo dará paso a un bosque similar al que había antes. Pero si no lo dejamos, si lo explotamos y cortamos con frecuencia, la “herida” se quedará con este cicatrizante mucho más tiempo. No pretendo que se vean todos los pastos como heridas en el suelo, es un ejemplo que ayuda a entender el comportamiento de la naturaleza.

 El forraje que crece después de la tala de un bosque actúa a modo de cicatrizante para proteger el suelo desnudo. Esto también evita que se liberen a la atmósfera emisiones de efecto invernadero (CO2 y metano principalemente).

Los ganaderos sabían perfectamente que quitar los árboles permitía obtener pasto para sus animales. Lo que no sabían es que después de varios siglos nos estaríamos acordando de ellos por talar estos árboles. Evidentemente en aquel entonces no existían problemas de contaminación ni cambio climático, más bien todo lo contrario. Europa se encontraba sumida en una época de enfriamiento llamada PEH (Pequeña Edad de Hielo), por lo que la tala de árboles no supuso ningún problema. El hemisferio norte se enfrió menos de 1ºC. Pero hoy en día, esos árboles nos vendrían más que bien: bajarían las temperaturas de la Península, llovería más y de forma más regular, tendríamos recursos madereros enormes para explotar (de forma sostenible claro), se evitarían riadas y seríamos un gigantesco sumidero de carbono que ayudaría al planeta a compensar las emisiones de efecto invernadero. Es decir, aunque actualmente los bosques de España absorben unas 75 millones ton CO2 al año, podrían ser muchas más si se recupera la superficie boscosa de antaño.

Fuentes: Asociación de vecinos de Vellosillo (blogspot), Biblioteca del Ministerio: La creación de la MestaWikipediaRTVEFundación Biodiversidad.